Tras sufrir un ictus, la sexualidad también puede verse afectada. Existen cambios a nivel físico y cognitivo que pueden modificar las relaciones íntimas. La sexóloga Karolina Leal, voluntaria de la Asociación Superar l´Ictus Barcelona, nos habla de cómo recuperar la autoestima y las relaciones sexoafectivas después de sufrir esta emergencia médica.

¿Cuál es la barrera principal a la hora de tener sexo después de un ictus?

La principal la barrera la encontramos en nuestra cabeza y es lo que debemos trabajar. Muchos de los miedos suelen surgir por la disminución de las habilidades motrices y la modificación de la propia imagen. En algunas ocasiones, cambia lo que puedes hacer durante el sexo, pero es importante enfocarse en lo que sí se puede hacer y explorar estas áreas contigo mismo o tu pareja. Recuerde que el ictus no cambia quién eres, tampoco lo que deseas.

¿Algún consejo para ganar confianza?

La autoestimulación o masturbación es una técnica que ayuda a conocer y explorar las zonas erógenas. Después de un ictus, estas zonas pueden cambiarse y es un nuevo descubrimiento.

¿Las preocupaciones son diferentes según el género?

A las personas con pene se les puede ver afectada la erección. A veces, por un miedo infundado a volver a tener un episodio durante la actividad sexual. Aunque el miedo es natural e incontrolable, no existen evidencias científicas de que durante el sexo sea más probable tenerlo.

En las personas con vulva, existen problemas como la lubricación, la falta de deseo sexual y la incontinencia. Algunos de éstos pueden mejorar con ayuda de entrenamiento de tierra pélvico o fisioterapia de suelo pélvico.

¿Qué beneficios tiene el sexo?

El sexo nos mantiene con salud física y emocionalmente. Está comprobado que las relaciones sexuales sanas y frecuentes mejoran el sistema inmunológico, regulan la presión arterial y pueden reducir el riesgo de infarto de miocardio hasta un 50 %.

¿Qué hacer cuando no funciona?

El asesoramiento sexológico es muy importante, ya que existen infinitas formas de estar conectados con nosotros mismos y con la pareja además del sexo, y un acompañamiento adecuado ayuda a explorar estas otras áreas.

Yo siempre recomiendo ser consciente del momento y estar presente durante el sexo, no sólo de forma física, también mentalmente. Esto nos hace participar en la conexión, placer y sensaciones que se experimentan. Puede parecer algo obvio, pero muchas veces los pensamientos que llegan al cerebro durante el sexo pueden afectar, por lo que el sexo presente es una forma de disminuir los síntomas y las afecciones después del ictus.

Trata de buscar tu momento para estar presente, despejar la mente y sólo sentir. El sexo implica a muchas partes del cuerpo, no sólo a los genitales. Las muestras de cariño y el contacto físico están ahí. Experimenta y descubre lo que te excita ahora.

Fuente: Fundación Ictus